Son órdenes presidenciales, como si las cosas en el resto del país estuvieran excelentes, el presidente de Venezuela, harto conocido por su charlatanería, ahora quiere que nos bañemos en sólo tres minutos, con totuma y que nos pongamos a dieta.
Parece que Hugo Rafael no tiene espejos en Miraflores o que ninguno de sus acólitos se ha atrevido a decirle lo gordo que está. Que se compare con la figura esbelta que lucía cuando salió de la cárcel y recorría el país con esos pavosos liqui-liquis verdes y como luce hoy, gordo e hinchado.
Así pues, no se refiere a la crisis económica, a la inseguridad, a la escasez de alimentos, a cosas importantes de las que debería hablar un jefe de estado. No, para Hugo Rafael, es importante que nos pongamos a dieta y que nos bañemos con totuma y por tres minutos.
No mencionó que debemos tener cenas románticas a la luz de las velas por las repetidas fallas eléctricas porque todavía nos dejó un poquito de libertad.
Qué descaro el de este señor!!!
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