viernes, 2 de octubre de 2009

La bendita cola

Vivir en Caracas es vivir con la cola, es haber pasado años de nuestras vidas montados en un carro, siguiendo a otro carro que al mismo tiempo sigue a otro carro en una secuencia que a veces parece infinita. El crecimiento desmedido, improvisado, anárquico y caótico de la capital venezolana trajo como consecuencia, entre otras desgracias la cola. El caos vehicular aumenta desmedidamente mientras poco o nada hacen las autoridades para mejorar el tráfico que trae como consecuencia un deterioro en nuestra ya mala calidad de vida.
En fin... no pretendo hacer un diagnóstico de una situación que casi todos quienes viven en grandes ciudades, de todas parte del mundo, conocen. Lo que quisiera es contar con la certeza de cuánto tiempo durará la cola, hay días que son 30 minutos y otros una hora en el mismo trayecto.
Hoy, mientras manejaba en una cola se me ocurrió fijarme en cuántos carros tienen colgado del retrovisor un rosario o una imagen religiosa y me asombró la gran cantidad. No sé si somos muy creyentes o si la delincuencia nos ha hecho apegarnos más a Dios lo cierto es que son bastantes. Si está en una cola o quizás sólo quiere distraerse un rato mientras maneja en un trayecto rutinario fíjese cuántos rosarios o amuletos cuelgan de los retrovisores

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